América Latina y el Caribe en BRICS+: Nuevo Regionalismo Estratégico y Geopolítica del Comercio y las Cadenas de Suministro
Actualizado: 6 ago

América Latina y el Caribe en BRICS+: Nuevo Regionalismo Estratégico y Geopolítica del Comercio y las Cadenas de Suministro Centro de Investigaciones Sociales, Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras
Maribel Aponte García
Introducción
Este artículo examina la incorporación diferenciada de las economías de América Latina y el Caribe (ALC) en los BRICS+ en el contexto de los regímenes contemporáneos de sanciones y de un orden multipolar en evolución. Si bien los estudios existentes documentan el ascenso de los BRICS y sus implicaciones para la gobernanza global, comparativamente se ha prestado poca atención a la manera en que los BRICS+ operan como una plataforma estratégica de inserción regional diferenciada para las economías de ALC bajo sanciones. Este artículo aborda esa brecha analizando cómo la participación vinculada a los BRICS se intersecta con las sanciones, la desviación del comercio y la reconfiguración de las cadenas de suministro en cuatro casos: Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela. En este marco, el artículo también sistematiza y compila las contribuciones del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) a esta literatura, en conmemoración de su 80.º aniversario.
Históricamente, el acrónimo “BRIC” —Brasil, Rusia, India y China— fue introducido en 2001 por Jim O’Neill, economista de Goldman Sachs, para describir el potencial de crecimiento de grandes economías emergentes. No obstante, algunos antecedentes geopolíticos pueden rastrearse en la propuesta del “triángulo estratégico” RusiaIndiaChina formulada por Yevgeni Primakov en los años noventa. El formato se institucionalizó políticamente como BRIC en 2009 y se amplió a BRICS con la incorporación de Sudáfrica en 2010. A inicios de la década de 2020, los BRICS representaban cerca de la mitad de la población mundial y más del 40"% del Producto Interno Bruto global, al tiempo que controlaban proporciones significativas de hidrocarburos, productos agrícolas, minerales estratégicos y capacidad tecnológica. Esta base material sustentó una cooperación ampliada en finanzas, energía y desarrollo, particularmente en respuesta a las crisis financieras y al uso creciente de las sanciones como instrumentos de la diplomacia económica.
La expansión de los BRICS desde 2023 ha alterado aún más el panorama geopolítico. Egipto, Etiopía, Irán y los Emiratos Árabes Unidos se incorporaron como miembros plenos en 2024, seguidos por Indonesia en 2025. Al mismo tiempo, ha surgido una nueva categoría de países socios —a menudo denominada BRICS++—, lo que señala un enfoque más flexible y estratificado de la cooperación. En América Latina, Bolivia y Cuba fueron incorporadas como países socios, mientras que otros aspirantes, incluidos Venezuela y Nicaragua, permanecieron excluidos debido a los requisitos de consenso interno. Estos resultados subrayan que la expansión de los BRICS+ es en sí misma un proceso político e institucional moldeado por cálculos estratégicos.
El argumento central sostiene que los BRICS+ deben entenderse como una forma emergente de nuevo regionalismo estratégico aplicado, a través de la cual los Estados persiguen alineamientos funcionales selectivos bajo restricciones geopolíticas. En lugar de presuponer un realineamiento total respecto de los mercados occidentales, el análisis se centra en ajustes graduados y dependientes de la trayectoria en los flujos comerciales, el acceso a los mercados y la gobernanza de las cadenas de suministro. Estos ajustes están condicionados por el diseño de las sanciones, las alternativas institucionales y las estructuras sectoriales, en particular en la energía y los productos básicos estratégicos.
Las sanciones constituyen un factor condicionante central en este proceso. En la última década, se han convertido en un instrumento recurrente de la diplomacia económica, reconfigurando el acceso a los mercados, las condiciones de financiamiento y la participación en las cadenas globales de valor. Para las economías de ALC, las sanciones varían ampliamente en intensidad y alcance jurisdiccional, desde embargos integrales hasta medidas focalizadas basadas en designaciones. Estas diferencias generan entornos externos distintos dentro de los cuales la vinculación relacionada con los BRICS adquiere relevancia económica. En consecuencia, el artículo aborda las sanciones no como choques exógenos, sino como mecanismos institucionales que estructuran incentivos, restricciones y oportunidades para la reorientación del comercio y la gobernanza de las cadenas de suministro.
Desde el punto de vista empírico, el estudio combina datos comparativos de comercio internacional para los cuatro casos, con evidencia a nivel de empresas y de logística proveniente de los conocimientos de embarque (Bills of Lading, en adelante BoL) para Venezuela, donde los regímenes de licencias y el filtrado corporativo requieren un análisis que va más allá de las estadísticas agregadas. Este enfoque mixto supera las nociones binarias de acceso frente a exclusión y examina la desviación del comercio como un proceso moldeado por el diseño de las sanciones, las características sectoriales y la configuración de las cadenas de suministro.
Estas dinámicas se desarrollan en un contexto de intensificación de la rivalidad sistémica. La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de 2025 articula una renovada doctrina hemisférica que vincula la seguridad económica, la seguridad energética y las cadenas de suministro críticas con la primacía estratégica de Estados Unidos en el hemisferio occidental. En contraste, el Documento de Política de China sobre América Latina y el Caribe de 2025 avanza una visión centrada en la cooperación Sur–Sur, la diversificación de las cadenas de suministro y asociaciones de largo plazo en energía e infraestructura. En conjunto, estos marcos en competencia ayudan a explicar por qué los BRICS+ se han convertido en un espacio relevante para formas alternativas de articulación regional bajo la presión de las sanciones.
En este contexto, el artículo plantea tres preguntas. En primer lugar, ¿cómo moldean las distintas arquitecturas de sanciones los resultados de la desviación del comercio en América Latina? En segundo lugar, ¿bajo qué condiciones la vinculación con socios relacionados con los BRICS se traduce en una reorientación comercial observable, más allá de una alineación meramente institucional o geopolítica? En tercer lugar, ¿cómo operan las cadenas globales de valor y de suministro como infraestructuras geopolíticas a través de las cuales las sanciones regulan la participación, en lugar de simplemente suprimir el comercio?
Al abordar estas preguntas, el estudio contribuye a los debates sobre regionalismo, sanciones y economía política global. Demuestra que la vinculación de ALC con los BRICS+ refleja una reconfiguración selectiva y desigual mediada a través de los flujos comerciales, los regímenes de licencias y las estructuras de las cadenas de suministro. Al hacerlo, el artículo busca contribuir una comprensión basada en procesos de la desviación del comercio y sitúa a los BRICS+ dentro de una teoría más amplia del regionalismo estratégico en el contexto de la transición multipolar.
Revisión de la literatura:
Regionalismos, BRICS+ y ALC
El estudio económico del regionalismo ha estado durante mucho tiempo moldeado por marcos teóricos eurocéntricos que conciben la integración como una progresión lineal hacia la gobernanza supranacional, fundamentada en tradiciones funcionalistas, neofuncionalistas y de la economía liberal (Deutsch et al., 1957; Haas, 1958; Balassa, 1961). Estos enfoques elevaron a la Unión Europea como un referente normativo y promovieron una comprensión teleológica de la integración regional centrada en la liberalización del comercio, la convergencia institucional y la profundización de los mercados. Dentro de esta tradición, el regionalismo suele evaluarse por su capacidad de aproximarse a modelos avanzados de integración capitalista.
En América Latina y el Caribe (ALC), sin embargo, surgieron tempranamente críticas desde la Teoría de la Dependencia, que enfatizaban las asimetrías estructurales, el intercambio desigual y los límites de los proyectos de integración insertos en trayectorias de desarrollo orientadas hacia el exterior. Académicos como Raúl Prebisch, Clive Thomas, Havelock Brewster y Norman Girvan cuestionaron la teoría ortodoxa del comercio al poner en primer plano la organización jerárquica de la producción, las finanzas y los mercados a escala global. Sus trabajos subrayaron cómo las iniciativas de integración regional podían reproducir la dependencia cuando no abordaban las asimetrías de poder, la especialización productiva y el acceso restringido a recursos estratégicos y a la tecnología.
Para la década de 1990, la literatura sobre el Nuevo Regionalismo amplió el alcance analítico de la integración al incorporar dimensiones políticas, sociales e institucionales más allá de la liberalización comercial. Sin embargo, pese a este giro multidimensional, gran parte de la literatura mantuvo supuestos eurocéntricos respecto a la forma institucional, la secuenciación y los resultados del desarrollo. Esta limitación dio lugar a enfoques arraigados en las experiencias históricas y las condiciones estructurales del Sur Global (Blaut, 2000; Söderbaum y De Lombaerde, 2013). Estas críticas abrieron espacio para marcos analíticos centrados en el Sur, particularmente relevantes para comprender configuraciones contemporáneas como los BRICS y su órbita en expansión.
Entre estos enfoques, el Nuevo Regionalismo Estratégico (NRE), acuñado por la autora, conceptualiza el regionalismo como un proceso disputado y multinivel a través del cual los Estados y las empresas renegocian el acceso a mercados, financiamiento, tecnología, infraestructura y logística bajo condiciones de restricción geopolítica (Aponte-García, 2014, 2025). Desarrollado a partir de un compromiso empírico con iniciativas como la Alianza BolivarianaTratado Comercial de los Pueblos (ALBATCP), el NRE se aparta de los modelos lineales de integración y enfatiza la soberanía energética, el desarrollo endógeno y la cooperación Sur–Sur como respuestas estratégicas a la exclusión estructural de regímenes dominados por Occidente. Desde esta perspectiva, el regionalismo no se define únicamente por la membresía formal, sino por la alineación funcional en sectores específicos y a través de determinados canales institucionales.
La literatura relacionada sobre la cooperación Sur–Sur traza la experimentación institucional desde Bandung hasta los arreglos contemporáneos y destaca mecanismos cooperativos orientados a reducir la dependencia de estructuras de gobernanza dominadas por el Norte Global (Ojeda Medina y Echart Muñoz, 2019). Las perspectivas decoloniales amplían aún más esta crítica al replantear la integración como una lucha epistémica y política vinculada a la soberanía cognitiva, los legados coloniales y los modelos de desarrollo en disputa (Quijano, 2000; MaldonadoTorres, 2008; Dussel, 2016; Mignolo, 2018). Estudios recientes recurren a estas tradiciones para analizar a los BRICS como un espacio heterogéneo y en evolución de innovación institucional, negociación geoeconómica e inserción diferenciada dentro del Sur Global, más que como un bloque alternativo cohesionado (Muhr, 2023; AlKassimi, 2018; Li, 2019; Amineh et al., 2025; Aponte-García, 2026).
En paralelo a los debates sobre regionalismo, una literatura en expansión examina la geopolítica del comercio bajo sanciones. En la economía internacional, la desviación del comercio suele definirse como la redirección de las exportaciones hacia destinos alternativos cuando el acceso a los mercados tradicionales se ve restringido. El trabajo fundacional de Bown y Crowley (2007) estableció las bases analíticas para identificar los efectos de desviación, mientras que investigaciones empíricas posteriores emplearon modelos dinámicos de comercio, datos aduaneros y enfoques a nivel de empresas para evaluar cómo las sanciones reconfiguran los flujos comerciales (Haidar, 2017; Mattoo y Staiger, 2020). Esta literatura demuestra que la desviación está mediada por las características de las empresas, las estructuras sectoriales, las estrategias de precios y las trayectorias comerciales, en lugar de producirse como un desplazamiento automático de los mercados sancionadores hacia los no sancionadores. Contribuciones más recientes enfatizan los efectos indirectos y de terceros países, destacando la complejidad de la reconfiguración del comercio inducida por las sanciones en los mercados globales (Escaith, 2021). Investigaciones complementarias documentan cómo las economías sancionadas despliegan mecanismos alternativos para sostener el comercio, incluidos nuevas rutas marítimas, acuerdos bilaterales, arreglos de trueque y canales financieros no occidentales (Aponte-García, 2024) Sin embargo, gran parte de este trabajo sigue centrado en resultados comerciales agregados y tiende a subteorizar los mecanismos institucionales, logísticos y regulatorios a través de los cuales las sanciones operan en la práctica. Esta limitación es abordada por la literatura crítica sobre las cadenas globales de valor y de suministro, que cada vez más conceptualiza las cadenas de suministro como infraestructuras geopolíticas, en lugar de sistemas puramente tecnocráticos o impulsados por la eficiencia, según abordado en Aponte-García, 2018.1 Enfoques como el mapeo logístico, el análisis de puntos de estrangulamiento y el rastreo de cadenas de valor revelan cómo el poder, la exclusión y la soberanía se ejercen mediante el control de nodos de transporte, instalaciones de procesamiento, estructuras de propiedad y regímenes regulatorios (Le Billon, 2004, 2014; Bruckmann, 2012; Ceceña, 2023; Aponte-García, 2018, 2024). Estas perspectivas contrastan con enfoques de gestión de riesgos que tratan las disrupciones como desafíos operativos, en lugar de como manifestaciones de conflicto geopolítico y de disputa estratégica (Notteboom et al., 2022; Bednarski et al., 2025).
A pesar de estos avances, persisten varias brechas. El análisis empírico de la vinculación de América Latina con socios relacionados con los BRICS es limitado; la desviación del comercio inducida por sanciones en la región sigue estando poco explorada; los microdatos de conocimientos de embarque (BoL) rara vez se incorporan al análisis geopolítico; y el papel de las sanciones en la reestructuración de la participación en las cadenas de suministro —en lugar de eliminar el comercio de forma directa— permanece insuficientemente teorizado.
Este estudio aborda estas brechas examinando cómo distintos diseños de sanciones condicionan la desviación del comercio, la vinculación con los BRICS y la reestructuración de las cadenas de suministro en cuatro economías latinoamericanas. Al integrar el análisis comparativo del comercio con evidencia de micrologística en el caso venezolano, el artículo avanza un marco analítico que trata las sanciones, la desviación del comercio y las cadenas de suministro como mecanismos interrelacionados de la gobernanza geoeconómica contemporánea, coherente con una perspectiva de regionalismo estratégico bajo condiciones de transición multipolar.
1 Primer Lugar, Concurso de Ensayos Ruy Mauro Marini, CLACSO.
Teoría del Nuevo Regionalismo Estratégico aplicada a los BRICS
El Nuevo Regionalismo Estratégico (NRE), introducido por Aponte-García (2014), proporciona el fundamento teórico de este estudio.2 El NRE sintetiza aportes de la teoría del comercio internacional, la teoría del desarrollo endógeno, el regionalismo multidimensional y los enfoques centrados en la soberanía, ofreciendo una alternativa a la integración lineal y orientada al mercado característica del regionalismo abierto. A diferencia de los modelos convencionales que asumen patrones comerciales predecibles y una convergencia automática, el NRE enfatiza las asimetrías estructurales, la intervención estratégica del Estado y las dinámicas de la economía política como determinantes de las trayectorias regionales.
Las raíces intelectuales del NRE se nutren de los desarrollos en la teoría del comercio internacional, en particular de la nueva teoría del comercio internacional y de su posterior extensión hacia la nuevanueva teoría del comercio (NNT). La nueva teoría del comercio internacional se apartó del marco de Heckscher–Ohlin al incorporar las economías de escala, la competencia imperfecta y las trayectorias de crecimiento configuradas históricamente (Helpman y Krugman, 1985). La incorporación posterior de empresas heterogéneas demostró además que los patrones comerciales no están predeterminados únicamente por las dotaciones de factores, sino que se configuran a partir de las capacidades a nivel de empresa, los contextos institucionales y las contingencias históricas (Bernard et al., 2007; Mikic, 1998). Estos aportes socavan los supuestos deterministas de la integración orientada hacia el exterior y legitiman el papel de la política industrial, los incentivos a la exportación, las estrategias de inversión y la investigación y el desarrollo como herramientas para asegurar ventajas competitivas bajo condiciones globales asimétricas (Aponte-García, 2014).
2 Primer Lugar, Premio Pensamiento Crítico, CLACSO.
El NRE se apoya en estos avances teóricos al integrar explícitamente consideraciones de economía política en el análisis del regionalismo. Considera los resultados comerciales como contingentes al diseño institucional, la capacidad estatal, los marcos regulatorios y el posicionamiento geopolítico, en lugar de como respuestas automáticas a las señales del mercado. Desde esta perspectiva, la integración regional no se limita a la reducción arancelaria o a la apertura de mercados. Esta implica una coordinación estratégica en múltiples ámbitos, incluidos las finanzas, la energía, la infraestructura y la tecnología. Este enfoque multidimensional resulta particularmente pertinente para regiones y economías que operan bajo condiciones de acceso restringido a los mercados, vulnerabilidad externa o presión de sanciones.
En América Latina y el Caribe (ALC), el regionalismo estratégico se ha aplicado a una variedad de experiencias de integración. Briceño Ruiz (2006) interpreta iniciativas como el Mercosur y la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas como expresiones de regionalismo estratégico moldeadas por alianzas entre Estados y corporaciones transnacionales, un patrón también observado en las economías avanzadas desde la década de 1980. Análisis comparables en Asia y África examinan cómo el regionalismo se intersecta con las agendas de política exterior, el financiamiento del desarrollo y los mecanismos de coordinación liderados por el Estado (Gilson, 2007; Qobo y Motsamai, 2014). Estos estudios subrayan que el regionalismo con frecuencia refleja respuestas estratégicas a restricciones externas más que una optimización puramente económica.
Aponte-García (2014) conceptualiza el NRE como una forma de regionalismo poshegemónico y alternativo que se diferencia del regionalismo estratégico (y por eso es Nuevo), y que emergió en ALC a través de iniciativas como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBATCP). En esta formulación, el NRE se caracteriza por la centralidad del Estado como actor estratégico; la creación de empresas regionales lideradas por el Estado o de carácter híbrido; la integración de objetivos económicos, políticos y sociales; y políticas orientadas a la soberanía que moldean el comercio, la inversión y la producción. Las aplicaciones empíricas del NRE demuestran cómo modelos alternativos de integración pueden surgir desde el Sur Global mediante innovaciones en las finanzas regionales, la cooperación energética y los sistemas alimentarios.
Este marco teórico resulta particularmente pertinente para analizar a los BRICS y su órbita en expansión. La literatura existente destaca que la cooperación en el seno de los BRICS busca fortalecer la posición estructural de sus miembros dentro de la economía global mediante el aprovechamiento de capacidades colectivas y la promoción de alternativas institucionales a los sistemas financieros y comerciales dominados por Occidente (Lissovolik, 2018; Revenko y Revenko, 2019; Iqbal, 2022). Desde la perspectiva del NRE, los BRICS y los arreglos vinculados a ellos pueden entenderse como una configuración geoeconómica en evolución a través de la cual los Estados persiguen alineamientos funcionales selectivos, fortalecen capacidades endógenas y coordinan respuestas estratégicas frente a restricciones geopolíticas y económicas.
Aplicado al contexto latinoamericano, el NRE proporciona un lente conceptual para examinar cómo la vinculación con socios relacionados con los BRICS se intersecta con las sanciones, la desviación del comercio y la reestructuración de las cadenas de suministro. En lugar de presuponer una convergencia hacia un único resultado de integración, el marco permite analizar formas diferenciadas y dependientes de la trayectoria de inserción, moldeadas por el diseño de las sanciones, las estructuras sectoriales y las alternativas institucionales. Este sustento teórico respalda el análisis empírico que sigue, el cual examina cómo las sanciones condicionan la reorientación del comercio y la gobernanza de las cadenas de suministro dentro del contexto más amplio del regionalismo estratégico vinculado a los BRICS.
Diseño de la investigación y operacionalización
El diseño de la investigación es exploratorio y de métodos mixtos, combinando la interpretación cualitativa con el análisis cuantitativo para examinar cómo las sanciones reconfiguran la reorientación del comercio y las estructuras de las cadenas de suministro. El estudio se organiza en torno a dos componentes analíticos interconectados, centrados en economías latinoamericanas situadas dentro de la órbita geopolítica de los BRICS.
El primer componente establece la proposición analítica central: las sanciones impuestas por las potencias occidentales generan patrones diferenciados de desviación del comercio hacia socios relacionados con los BRICS. Las sanciones se operacionalizan como prohibiciones de importación, restricciones financieras y limitaciones de cumplimiento que afectan a las exportaciones, mientras que la desviación del comercio se operacionaliza como la reorientación relativa de los flujos de exportación hacia China, India y otras economías de los BRICS. El análisis se centra en los BRICS y no en los BRICS+ porque los BRICS+ se institucionalizaron recién en 2025 y aún no se dispone de datos comerciales comparables.
Las jurisdicciones sancionadoras se definen como Estados Unidos, la Unión Europea y los Estados aliados, en contraste con las economías de los BRICS como destinos no sancionadores. El contexto empírico está marcado por un panorama de sanciones altamente desigual: Venezuela y Cuba emergen como las economías más intensamente sancionadas de América Latina; Nicaragua como un caso emergente de sanciones; y Bolivia como un exportador políticamente afectado, pero no sujeto a un embargo. Esta variación permite una evaluación comparativa de cómo el diseño, el alcance y la temporalidad de las sanciones condicionan las respuestas comerciales.
El segundo componente aplica un método estructural de cadenas de valor y de suministro al comercio petrolero de Venezuela, integrando estadísticas de comercio internacional con microdatos de conocimientos de embarque. Este componente proporciona una operacionalización cuantitativa de la desviación del comercio al rastrear los flujos de petróleo desde la extracción hasta la comercialización bajo regímenes de sanciones y licencias.
Para distinguir la desviación del comercio de la volatilidad normal, el estudio aplica criterios operativos explícitos. La desviación del comercio se define como una reorientación de las exportaciones inducida políticamente y ocurrida bajo sanciones, mientras que la volatilidad normal se refiere a fluctuaciones de corto plazo impulsadas por ciclos de precios, cambios en la producción interna o choques exógenos como el COVID19. Empíricamente, un cambio se clasifica como desviación del comercio cuando se observan de manera conjunta al menos dos de las siguientes condiciones: (1) contracción hacia las jurisdicciones sancionadoras; (2) reorientación asimétrica hacia socios relacionados con los BRICS; y (3) alineación temporal con choques de sanciones o geopolíticos más allá de la volatilidad normal. Estos criterios se aplican de forma consistente, permitiendo al mismo tiempo configuraciones de sanciones específicas para cada caso.
Métodos
Este estudio combina estadísticas comparativas de comercio internacional con datos logísticos a nivel de embarque para analizar la reorientación del comercio impulsada por sanciones y la reestructuración de las cadenas de suministro. El enfoque metodológico es estructural: examina cómo las sanciones regulan el acceso, el enrutamiento y la participación dentro de las cadenas globales de valor y de suministro, en lugar de tratar los resultados comerciales como respuestas puramente impulsadas por el mercado.
El análisis empírico integra datos espejo de comercio internacional de United States Commodity Trade (UN Comtrade), complementados con estadísticas de la" (UNCTAD) cuando existen vacíos de reporte para economías sancionadas, junto con microdatos de conocimientos de embarque (BoL) obtenidos de ImportKey. Los flujos comerciales se identifican utilizando clasificaciones de productos del Sistema Armonizado (HS) y se agrupan por uso económico mediante las Grandes Categorías Económicas de las Naciones Unidas (BEC), lo que permite una comparación consistente entre países y a lo largo del tiempo. Los datos a nivel de embarque proporcionan información sobre rutas, puertos, compradores y exportadores, lo que permite vincular la reorientación del comercio a nivel agregado con la logística a nivel de empresas bajo sanciones.
La estrategia analítica sigue un protocolo fijo y secuencial aplicado de manera consistente en todos los casos. En primer lugar, se examinan los patrones comerciales agregados para los cuatro países. En el caso de Venezuela, este enfoque se amplía mediante un submuestreo específico de conocimientos de embarque (BoL) para captar el comercio bajo licencia en un contexto de sanciones multijurisdiccionales y para evaluar cómo las sanciones reestructuran la participación dentro de las cadenas de suministro a través del cumplimiento normativo, la concentración de compradores y la compatibilidad de refinerías.
Una descripción completa y replicable de las fuentes de datos, los marcos de clasificación, la construcción de las bases de datos, los pasos analíticos secuenciales y los criterios de filtrado se presenta en el Apéndice. Dicho suplemento contiene el protocolo metodológico completo requerido para la replicación.
Hallazgos
Nuevo Regionalismo Estratégico en los BRICS+: análisis preliminar
La emergencia de iniciativas financieras, energéticas y relacionadas con los alimentos dentro de los BRICS ofrece evidencia concreta del Nuevo Regionalismo Estratégico (NRE). Estos dominios interconectados ilustran cómo la coordinación funcional selectiva reconfigura la gobernanza regional y global bajo condiciones de sanciones y rivalidad sistémica.
Los BRICS han consolidado su posición en la economía política global como un centro de influencia y un ejemplo de regionalismo dinámico (Lagutina, 2019, 2022). Han contribuido a los debates sobre la reforma de los sistemas financieros internacionales mediante nuevos instrumentos institucionales (Iqbal, 2022) y a la coordinación de respuestas frente a sanciones y choques externos. En el plano productivo, la integración avanza a través de estrategias nacionales de desarrollo (Gedikli et al., 2025), la diversificación del comercio hacia mercados asiáticos bajo restricciones geopolíticas y el fortalecimiento de las empresas estatales (Revenko y Revenko, 2019; Aponte-García, 2024). En conjunto, estas dinámicas respaldan una interpretación de los BRICS como un espacio de articulación política, social y económica, más que como un bloque comercial estrechamente definido.
La expansión de los BRICS+ refleja una forma de nuevo regionalismo estratégico basada menos en la sustitución institucional que en la coordinación selectiva a través de dominios críticos. En lugar de constituir un orden económico alternativo consolidado, los BRICS+ operan como una plataforma estratificada mediante la cual los países miembros y socios experimentan con mecanismos que amplían el margen de política bajo condiciones de sanciones, restricción financiera y fragmentación geopolítica. Las finanzas, la energía y los sistemas alimentarios constituyen los principales ámbitos en los que este regionalismo aplicado se vuelve observable.
En el ámbito financiero, las iniciativas de los BRICS responden directamente al uso creciente de la infraestructura financiera global como instrumento de presión geopolítica. Los países miembros han priorizado la reducción de la exposición al bloqueo de transacciones a través de la Society forWorldwide Interbank Financial Telecommunication (SWIFT), particularmente en contextos de sanciones. Iniciativas como BRICS Pay y la propuesta BRICS Bridge ejemplifican este enfoque. Ninguna de ellas busca reemplazar los sistemas nacionales de pago, incluidos el CrossBorder Interbank Payment System (CIPS) de China o el System for Transfer of Financial Messages (SPFS) de Rusia. En cambio, procuran mejorar la interoperabilidad entre infraestructuras nacionales, facilitar la liquidación en monedas locales y sostener las transacciones intraBRICS bajo condiciones restrictivas. Las propuestas que involucran tecnología blockchain o monedas digitales de bancos centrales —como el yuan digital (eCNY) y el rublo digital— permanecen en etapas piloto o conceptuales (Krause, 2024; Batista Jr., 2024), lo que subraya el carácter incremental de la reconfiguración financiera.
Complementando estos mecanismos, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) y el Acuerdo de Reservas de Contingencia (CRA, por sus siglas en inglés) proporcionan anclajes institucionales para la integración funcional. Para 2023, el NBD había aprobado más de 30 mil millones de dólares en financiamiento para infraestructura y desarrollo sostenible en el Sur Global, operando al mismo tiempo dentro de las restricciones de los mercados globales de capital (Iqbal, 2021). El CRA, con un capital comprometido de 100 mil millones de dólares, ofrece liquidez de emergencia mediante swaps de divisas, permitiendo a los miembros gestionar tensiones en la balanza de pagos sin recurrir de inmediato al Fondo Monetario Internacional (FMI). En conjunto, estos instrumentos amplían el margen de política financiera mientras permanecen insertos en las estructuras globales existentes, en consonancia con la lógica estratificada y no sustitutiva del NRE.
La energía constituye un segundo ámbito en el que el regionalismo estratégico aplicado resulta evidente. La expansión de los BRICS+ ha fortalecido la coordinación en torno a la producción, la fijación de precios y la infraestructura, particularmente bajo sanciones y restricciones financieras. El lanzamiento de futuros de petróleo crudo denominados en yuanes en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghái en 2018 marcó un paso hacia mecanismos de fijación de precios más diversificados. Varios países de los BRICS y socios, incluidos Rusia e Irán, han expresado interés en estos instrumentos para reducir la dependencia de liquidaciones basadas en el dólar. En paralelo, el NBD ha ampliado el financiamiento para infraestructura energética, incluyendo proyectos de energía renovable, electrificación y eficiencia. Estas iniciativas reflejan esfuerzos por reconfigurar el comercio y las finanzas energéticas mediante la coordinación funcional, más que a través del reemplazo de mercados.
Los sistemas alimentarios representan un tercer ámbito de experimentación estratégica. Las iniciativas de los BRICS+ en materia de seguridad alimentaria buscan reducir la exposición a los mercados de materias primas denominados en dólares, al comercio especulativo y a cadenas de suministro concentradas. La propuesta de una Bolsa de Granos de los BRICS, respaldada en la Declaración de Kazán de 2024, tiene como objetivo facilitar el comercio intraBRICS de granos, potencialmente habilitando la liquidación en monedas nacionales. Si bien los volúmenes proyectados son significativos, las características operativas aún se encuentran en desarrollo. Junto con esta propuesta, las plataformas de cooperación agrícola de los BRICS vinculan ministerios e instituciones de investigación para coordinar tecnología, estándares y seguridad alimentaria. Durante disrupciones recientes —incluidas la pandemia de COVID19 y la guerra en Ucrania— los miembros de los BRICS exploraron rutas comerciales alternativas, mecanismos de pago y exportaciones de fertilizantes, lo que ilustra una coordinación impulsada por crisis más que una integración institucional (Gedikli et al., 2025).
En conjunto, estos desarrollos proporcionan evidencia aplicada de los BRICS+ como una forma de regionalismo estratégico caracterizado por alineamientos selectivos, estratificación institucional y gobernanza experimental. Las iniciativas financieras, energéticas y alimentarias no constituyen un sistema alternativo unificado ni desplazan las estructuras globales existentes. En cambio, operan como mecanismos interconectados que amplían la autonomía estratégica bajo sanciones y presión geopolítica. Este patrón refuerza la interpretación de los BRICS+ como una plataforma en evolución para la coordinación Sur–Sur, en la que el regionalismo se despliega a través de infraestructura, acceso a mercados y experimentación en gobernanza, más que mediante la sustitución de bloques.
Desviación del comercio
Tal como se establece en la sección de Métodos, los resultados se presentan en tres componentes para cada país. En primer lugar, se reportan el diseño de las sanciones y su alcance jurisdiccional como las condiciones geopolíticas que estructuran las respuestas comerciales esperadas. En segundo lugar, se examinan los resultados de la desviación del comercio utilizando los criterios operativos definidos en el Diseño de la Investigación. La evidencia de micrologística proveniente de los datos de BoL se incorpora únicamente para el estudio de caso de Venezuela, donde los regímenes de licencias, el acceso a nivel de empresa y las decisiones de enrutamiento requieren un análisis que va más allá de las estadísticas comerciales agregadas. En tercer lugar, se reporta la cooperación relacionada con los BRICS utilizando evidencia secundaria seleccionada para documentar los vínculos sectoriales, infraestructurales e institucionales relevantes para la reconfiguración del comercio y de las cadenas de suministro, sujeta a las limitaciones de espacio.
Cuba: bloqueo integral y patrones comerciales bajo sanciones de larga data
Sanciones
Desde comienzos de la década de 1960, Cuba ha estado sujeta a un embargo integral de Estados Unidos que abarca el comercio, las finanzas, el transporte marítimo y la inversión, incluidas disposiciones extraterritoriales que afectan a empresas de terceros países (Aponte-García, 2016). Durante el período analizado (2016–2024), Estados Unidos no funciona como un destino de exportación accesible para los bienes cubanos.
La Unión Europea y Canadá no aplican prohibiciones comerciales integrales comparables. La política de la UE durante este período enfatiza el diálogo político y la cooperación, y los Estados miembros de la UE mantienen su oposición a la aplicación extraterritorial de las sanciones estadounidenses (Gratius, 2017). Como resultado, Estados Unidos y la Unión Europea ocupan posiciones legales diferentes como destinos de exportación durante 2016–2024, manteniéndose legalmente permitido el comercio con destino a la UE.
Condición 1: exclusión estructural del mercado sancionador
La Figura 1 muestra que las exportaciones cubanas a Estados Unidos se mantienen insignificantes y planas a lo largo de 2016–2024. Los valores de exportación no presentan variaciones significativas durante el período y se mantienen cercanos a cero en todos los años reportados. Este patrón refleja las restricciones prohibitivas impuestas por el embargo de larga data, más que fluctuaciones comerciales de corto plazo.
Figura 1. Exportaciones de Cuba a los BRICS, la UE y Estados Unidos (2016–2024). Todos los productos, en US$ a precios corrientes.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de UN Comtrade.
Condición 2: distribución de las exportaciones entre socios relacionados con los BRICS y la Unión Europea
La Figura 1 también muestra que las exportaciones cubanas hacia economías relacionadas con los BRICS aumentan entre 2016 y 2020, alcanzando un máximo que supera los 613 millones de dólares estadounidenses en 2020. Después de 2020, los valores de exportación disminuyen, pero se mantienen por encima de los niveles previos a 2018. En el mismo período, las exportaciones hacia la Unión Europea disminuyen después de 2020 y no se recuperan a los valores anteriores.
A lo largo de 2016–2024, los destinos relacionados con los BRICS representan una proporción creciente del total de exportaciones de Cuba fuera de Estados Unidos, mientras que las exportaciones con destino a la UE exhiben una tendencia descendente en términos de valor.
Condición 3: evolución temporal de los patrones de exportación
Dado que las exportaciones cubanas hacia Estados Unidos ya eran insignificantes antes de 2016, los cambios en los patrones de exportación durante 2016–2024 ocurren principalmente dentro de los destinos no estadounidenses. El aumento de las exportaciones relacionadas con los BRICS en torno a 2020 coincide temporalmente con la pandemia de COVID19 y con disrupciones globales más amplias en el comercio, la logística y la producción. La posterior estabilización de las exportaciones relacionadas con los BRICS después de 2020 refleja ajustes dentro de los canales comerciales existentes, más que la aparición de nuevos destinos de exportación durante el período analizado.
Cooperación relacionada con los BRICS y evidencia sectorial
Durante el período analizado, Cuba mantiene una cooperación documentada con países de los BRICS —particularmente China y la Federación de Rusia— en múltiples sectores. En 2025, fue aceptada como país socio de los BRICS. Fuentes secundarias registran colaboración en energía, transporte ferroviario, logística, energías renovables, telecomunicaciones, minería y producción biofarmacéutica (Florido, 2025; Padilla Torres, 2025: 102–103; Aponte-García et al., 2024).
En 2018, Cuba y China firmaron un memorando de entendimiento en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Desde entonces, empresas chinas han participado en proyectos de infraestructura e industriales, incluidas inversiones en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, instalaciones de energía renovable, redes de telecomunicaciones y actividades mineras.
La cooperación biofarmacéutica constituye un componente central de la vinculación de Cuba con los BRICS. Empresas conjuntas como ChangHeber se han mantenido operativas durante el período analizado, respaldando la producción y circulación internacional de vacunas y productos biofarmacéuticos. Este sector adquirió mayor relevancia durante la pandemia de COVID19, cuando Cuba desarrolló vacunas nacionales y estableció acuerdos de producción y distribución con países como Venezuela, Irán y Vietnam (Padilla Torres, 2025; Aponte-García et al., 2024).
En la dimensión financiera, Cuba se convirtió en miembro del Nuevo Banco de Desarrollo en 2025, obteniendo acceso a mecanismos de financiamiento para el desarrollo fuera del marco del FMI y del Banco Mundial. Aunque esta adhesión ocurre al final de la ventana de observación, constituye una extensión institucional de los patrones de cooperación Sur–Sur documentados durante 2016–2024.
Nicaragua: sanciones focalizadas, realineamiento geopolítico y desviación comercial limitada
Sanciones
Nicaragua constituye un caso de contraste caracterizado por sanciones focalizadas, basadas en designaciones, y la ausencia de prohibiciones comerciales de alcance general. Entre 2018 y 2024, Nicaragua pasó a estar sujeta a un régimen de sanciones liderado por Estados Unidos progresivamente más restrictivo, que comenzó con la Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción de Nicaragua (NHRAA, por sus siglas en inglés) de 2018 y la Orden Ejecutiva 13851, que autorizó el congelamiento de activos contra funcionarios y entidades estatales designadas. Estas medidas se formalizaron mediante el Reglamento de Sanciones a Nicaragua (31 CFR Parte 582) en septiembre de 2019 (Federal Register, 84 FR 46440) y se ampliaron en julio de 2020 para incorporar la NHRAA (Federal Register, 85 FR 43436).
A diferencia de los regímenes de sanciones integrales, las medidas aplicadas a Nicaragua se dirigen a actores y transacciones específicas. Estados Unidos sigue siendo un destino de exportación legalmente accesible, y ni la Unión Europea ni el Reino Unido han impuesto sanciones integrales paralelas. Por lo tanto, el conjunto de jurisdicciones sancionadoras relevantes para Nicaragua durante 2016–2024 es limitado.
Un giro geopolítico ocurrió el 9 de diciembre de 2021, cuando Nicaragua rompió relaciones diplomáticas con Taiwán y restableció relaciones con la República Popular China bajo el Principio de Una Sola China (Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China, 30 de septiembre de 2025). Este realineamiento diplomático coincide con la expansión de acuerdos de cooperación institucional, pero no con una reestructuración inmediata de los patrones comerciales agregados durante el período analizado.
Condición 1: exportaciones hacia las jurisdicciones sancionadoras
La Figura 2 muestra que las exportaciones de Nicaragua hacia Estados Unidos se mantienen elevadas y relativamente estables a lo largo de 2016–2024, aumentando significativamente a partir del 2020. No se observa una contracción sostenida hacia el mercado estadounidense durante los períodos de intensificación de las sanciones. El acceso preferencial en el marco del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DRCAFTA) permanece vigente, y Estados Unidos continúa funcionando como el principal destino de exportación de Nicaragua.
Figura 2. Exportaciones de Nicaragua a los BRICS, la UE y Estados Unidos (2016–2024). Todos los productos, en US$ a precios corrientes.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de UN Comtrade.
Condición 2: reorientación hacia socios relacionados con los BRICS
Las exportaciones hacia economías relacionadas con los BRICS se mantienen limitadas en términos absolutos a lo largo del período analizado. Tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con China a finales de 2021, las exportaciones hacia destinos relacionados con los BRICS aumentan desde una base baja. Sin embargo, estos flujos no compensan la magnitud de las exportaciones hacia Estados Unidos ni alteran la estructura general de las exportaciones.
Condición 3: alineación temporal más allá de la volatilidad normal
Los patrones comerciales durante 2020–2021 se ven fuertemente afectados por las disrupciones del COVID19 en la producción, la logística y la demanda. En el período posterior a la pandemia, las exportaciones se recuperan sin una ruptura estructural respecto del mercado estadounidense. La modesta expansión de las exportaciones relacionadas con los BRICS después de 2021 se alinea temporalmente con la normalización diplomática con China, más que con la imposición inicial de las sanciones.
Cooperación relacionada con los BRICS
Fuentes secundarias documentan una ampliación de la cooperación institucional entre Nicaragua y socios relacionados con los BRICS tras el realineamiento diplomático de 2021, particularmente con China y la Federación de Rusia.
Con China, Nicaragua firmó múltiples acuerdos de cooperación e inversión que abarcan infraestructura de transporte, logística, energías renovables, equipos médicos y servicios urbanos (Vorotnikova, 2024, pp. 110–111). En 2024, Nicaragua suscribió un acuerdo con China CAMC Engineering Co., Ltd. para desarrollar un puerto de aguas profundas en Bluefields, concebido como una plataforma logística destinada a mejorar la conectividad caribeña y el acceso regional.
La concesión previa del Gran Canal de Nicaragua, otorgada en 2013 a HK Nicaragua Canal Development Investment Co., Ltd., no se materializó y fue cancelada formalmente en 2024. Tras su cancelación, la estrategia de infraestructura se desplazó hacia proyectos de menor escala y mayor viabilidad, incluido el Puente de Prinzapolka, financiado mediante un acuerdo de crédito por 13 millones de dólares aprobado en septiembre de 2025 (TeleSUR, 2025).
La cooperación con la Federación de Rusia se documenta principalmente en ámbitos de seguridad, tecnología aplicada y ciencia, más que en volúmenes comerciales. El relacionamiento bilateral incluye capacitación, intercambio de inteligencia, gestión de emergencias y cooperación en seguridad de la información. En paralelo, los acuerdos con Rosatom abarcan proyectos nucleares no energéticos, incluidos un centro de medicina nuclear, una instalación de radiación multipropósito y programas de formación de especialistas.
A lo largo del período analizado, estas iniciativas amplían los vínculos institucionales y tecnológicos de Nicaragua con actores relacionados con los BRICS, pero no se corresponden con una reasignación medible de los flujos de exportación agregados durante 2016–2024.
Bolivia: ruptura política, soberanía de los recursos y desviación contingente del comercio
Sanciones y contexto político
Bolivia representa un caso de reorientación comercial mediada políticamente asociada a disputas por la soberanía de los recursos, más que a sanciones integrales. El golpe de Estado de 2019 marcó un punto de inflexión vinculado a conflictos por el control de las reservas de litio —entre las mayores del mundo— ubicadas en el Salar de Uyuni, Pastos Grandes y Coipasa (Cadena-Cancino y Aponte-García, 2021; PeraltaMariñelarena, 2024). La destitución del presidente Evo Morales interrumpió la estrategia liderada por Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), que enfatizaba la industrialización liderada por el Estado y la cooperación selectiva con socios no occidentales, en particular empresas de China y de la Federación Rusa, dentro de un marco de soberanía de los recursos (Cadena-Cancino y Aponte-García, 2021).
Antes de 2019, Bolivia había formalizado acuerdos de inversión, arreglos de transferencia tecnológica y proyectos de infraestructura vinculados a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a la cual se incorporó en 2018. Durante el gobierno transitorio (2019–2020), la cooperación con China se ralentizó, y el acuerdo con la empresa alemana Advanced Chemical Industries Systems (ACI) fue revisado y posteriormente anulado tras el conflicto político y social en Potosí (Acarapi Castro, 2024).
Condición 1: contracción relativa hacia los mercados occidentales tradicionales
La primera condición examina la contracción o pérdida de dinamismo exportador hacia los mercados occidentales tradicionales durante períodos de disrupción política o geopolítica. En Bolivia, esta condición se cumple en la forma de una contracción relativa.
Como se muestra en la Figura 3, las exportaciones hacia Estados Unidos y la Unión Europea se mantienen persistentemente bajas y en gran medida estancadas a lo largo de 2016–2024, particularmente en comparación con la expansión hacia destinos relacionados con los BRICS.
Figura 3. Exportaciones de Bolivia a los BRICS, la UE y Estados Unidos (2016–2024). Todos los productos, en US$ a precios corrientes.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de UN Comtrade.
Aunque Bolivia no ha enfrentado sanciones integrales comparables a las impuestas a Cuba o Venezuela, las exportaciones hacia los mercados occidentales no se expandieron en consonancia con el aumento de la demanda global de materias primas estratégicas.
Condición 2: reorientación asimétrica hacia socios relacionados con los BRICS
La segunda condición evalúa la reorientación asimétrica hacia socios relacionados con los BRICS. En Bolivia, esta condición se cumple. Las exportaciones hacia economías relacionadas con los BRICS aumentaron de manera pronunciada entre 2016 y 2022, pasando de aproximadamente 1.95 mil millones de dólares estadounidenses a 5.67 mil millones de dólares, antes de descender a 3.71 mil millones de dólares en 2024. En el mismo período, las exportaciones hacia Estados Unidos y la Unión Europea se mantuvieron sustancialmente más bajas y mostraron un crecimiento limitado. Por lo tanto, los destinos relacionados con los BRICS concentraron la mayor parte de la expansión exportadora durante el período de disrupción política y la posterior recalibración de políticas.
Condición 3: alineación temporal más allá de la volatilidad normal
La tercera condición requiere una alineación temporal entre los cambios comerciales y los choques políticos o geopolíticos más allá de la volatilidad normal. En Bolivia, la expansión de las exportaciones con destino a los BRICS entre 2020 y 2022 se alinea con la ruptura política de 2019, el retorno del Movimiento al Socialismo (MAS) al poder en 2020 y la intensificación de la competencia global por el litio. Aunque la pandemia de COVID19 afectó el comercio global, la divergencia sostenida entre los destinos relacionados con los BRICS y los occidentales persiste más allá del intervalo pandémico. La caída de las exportaciones hacia los BRICS después de 2022 coincide con una renovada inestabilidad política y presiones comerciales externas, incluidas medidas arancelarias impuestas por Estados Unidos en 2025.
Cooperación relacionada con los BRICS e integración basada en recursos
Los datos secundarios documentan una expansión de la cooperación relacionada con los BRICS en sectores estratégicos vinculados a la industrialización del litio tras el retorno del MAS al poder en 2020. En noviembre de 2024, Bolivia firmó contratos con el consorcio CBC —Contemporary Amperex Technology Limited (CATL), Brunp Recycling y China Molybdenum Company (CMOC)— para construir dos plantas de Extracción Directa de Litio (DLE, por sus siglas en inglés) en el Salar de Uyuni. Estos proyectos buscan posicionar a Bolivia en eslabones superiores de la cadena de valor del litio mediante el procesamiento local y la modernización industrial.
En paralelo, Bolivia alcanzó un acuerdo con Uranium One Group, una subsidiaria de Rosatom de Rusia, para un proyecto adicional de litio. En conjunto, estas iniciativas reflejan una cooperación renovada con socios relacionados con los BRICS centrada en la transferencia tecnológica, la capacidad de procesamiento y el desarrollo de recursos de largo plazo, más que en exportaciones de materias primas de corto plazo.
La implementación sigue siendo desigual. Varios proyectos requieren aprobación parlamentaria y enfrentan oposición de organizaciones ambientales e indígenas. Las limitaciones técnicas —en particular el alto contenido de magnesio de las salmueras bolivianas— elevan los costos de procesamiento y refuerzan la dependencia de socios con capacidades tecnológicas y financieras avanzadas.
Bolivia cumple dos de las tres condiciones operativas para la desviación del comercio. El patrón observado corresponde a una forma contingente y basada en recursos de desviación del comercio que surge de la ruptura política y de la competencia estratégica por los recursos en ausencia de sanciones integrales.
Venezuela (estudio de caso): sanciones, soberanía petrolera y desviación del comercio
Venezuela constituye el caso analíticamente más complejo de la muestra debido al alcance, la secuenciación y la focalización sectorial de las sanciones lideradas principalmente por Estados Unidos, con efectos de arrastre que afectan a actores con base en Europa y el Reino Unido. A diferencia de los casos de embargo integral o de designaciones focalizadas, Venezuela está sujeta a una arquitectura de sanciones estratificada que combina restricciones financieras, controles de activos, medidas sectoriales y licencias selectivas. Por ello, los resultados integran estadísticas comerciales agregadas, desagregación a nivel de producto y evidencia de micrologística proveniente de datos de, BoL para evaluar cómo se desarrolla la desviación del comercio bajo sanciones multijurisdiccionales.
Diseño de las sanciones y alcance jurisdiccional
Desde 2015, Venezuela ha estado sujeta a un régimen de sanciones en escalada que combina medidas financieras, sectoriales y de control de activos. La Orden Ejecutiva 13692 (marzo de 2015) declaró una emergencia nacional e inició congelamientos selectivos de activos. Estas medidas se ampliaron sustancialmente después de 2017 mediante restricciones al acceso de PDVSA a los mercados financieros estadounidenses, prohibiciones a la emisión de nueva deuda y limitaciones a las operaciones comerciales.
En enero de 2019, las sanciones se intensificaron con la congelación de los activos de PDVSA con sede en Estados Unidos, incluida la apropiación y transferencia del control operativo de CITGO Petroleum Corporation a una junta designada por la oposición. Esta acción interrumpió el acceso de Venezuela a la capacidad de refinación en Estados Unidos, a los canales de pago y al financiamiento del comercio. Medidas posteriores extendieron las sanciones al Banco Central de Venezuela y redefinieron al “Gobierno de Venezuela” para incluir a entidades que actúan en su nombre, endureciendo aún más las restricciones de cumplimiento.
Si bien Estados Unidos funciona como la principal jurisdicción sancionadora, actores con sede en Europa y el Reino Unido se ven afectados a través de obligaciones secundarias de cumplimiento. Al mismo tiempo, el diseño de las sanciones no impone una prohibición absoluta al comercio de petróleo crudo: licencias y autorizaciones selectivas emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) —en particular para empresas como Chevron, y autorizaciones regulatorias para compañías europeas como Repsol y Eni— han permitido ciertas transacciones con el sector petrolero venezolano bajo condiciones estrictamente definidas. Esta arquitectura diferenciada es central para comprender los patrones comerciales posteriores.
Patrones comerciales bajo los criterios de desviación del comercio
Condición 1: declive persistente de las exportaciones hacia la jurisdicción sancionadora
Resultado: desplazamiento estructural del mercado estadounidense (2019–2022).
La Figura 4 presenta las exportaciones agregadas de Venezuela hacia Estados Unidos, la Unión Europea y socios relacionados con los BRICS entre 2016 y 2024. La figura muestra que las exportaciones hacia Estados Unidos, que se mantuvieron sustanciales y estables hasta 2017, colapsan después de 2018 y caen a niveles marginales o cercanos a cero durante 2019–2021. Con el recrudecimiento de las sanciones, esta contracción coincide temporalmente con los congelamientos de activos, la pérdida de acceso a refinerías estadounidenses y las restricciones financieras que afectaron a PDVSA y a sus filiales.
Figura 4. Exportaciones de Venezuela a los BRICS, la UE y Estados Unidos (2016–2024). Todos los productos, en US$ a precios corrientes.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de UN Comtrade.
La persistencia de exportaciones insignificantes con destino a Estados Unidos entre 20202022 indica que la caída excede la volatilidad de corto plazo y refleja un desplazamiento estructural, más que un ajuste cíclico. Aunque persiste un involucramiento europeo limitado bajo licencias específicas, Estados Unidos —históricamente el principal destino de exportación de crudo de Venezuela— queda prácticamente eliminado de la geografía exportadora durante este período.
Condición 2: reorientación asimétrica hacia socios no sancionadores o relacionados con los BRICS
La Figura 4 también muestra que, tras la contracción de las exportaciones con destino a Estados Unidos, los destinos relacionados con los BRICS absorben una proporción creciente de las exportaciones venezolanas durante 2019–2021. Este patrón cumple el criterio de reorientación asimétrica: los socios relacionados con los
BRICS ganan peso relativo a medida que los mercados sancionadores se contraen.
Sin embargo, esta reorientación no es expansiva. Los valores absolutos de exportación disminuyen de manera pronunciada después de 2018 en todos los destinos. La Figura 5, que aísla las exportaciones de petróleo (HS 2709), confirma que, aunque China e India dominan como destino de las exportaciones petroleras venezolanas durante el período de sanciones, los volúmenes totales de exportación se mantienen significativamente por debajo de los niveles previos a 2018. Los socios relacionados con los BRICS aumentan en importancia relativa, pero no sustituyen a los mercados occidentales en términos de volumen.
Figura 5. Exportaciones de petróleo de Venezuela a los BRICS, la UE y Estados Unidos (2016–2024). Todos los productos, en US$ a precios corrientes. Código arancelario del Sistema Armonizado 2709.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de UN Comtrade y UNCTAD.
Notas: 1. Para 2023, los valores de China e India se estimaron utilizando datos de UNCTAD. Ese valor se multiplicó por 0.83, que corresponde al porcentaje de las exportaciones petroleras de Venezuela; luego se multiplicó por 1 millón, ya que UNCTAD expresa los valores en millones.
2. Para 2020, no aparecen datos de China reportados a UN Comtrade.
Este patrón asimétrico refleja el deterioro operativo de PDVSA, la escasez de diluyentes, las pérdidas de mano de obra y las restricciones en el transporte, los seguros y el financiamiento. La desviación del comercio se manifiesta, por tanto, como dominancia relativa más que como sustitución absoluta.
Condición 3: alineación temporal más allá de la volatilidad normal
El colapso de las exportaciones con destino a Estados Unidos después de 2018 se alinea estrechamente con la intensificación de las sanciones y las incautaciones de activos, superando la volatilidad comercial normal. En contraste, la contracción generalizada en todos los destinos durante 2020–2021 coincide con la pandemia de COVID19, que interrumpió a escala global la demanda de refinerías, la logística marítima y los mercados de seguros.
A partir de 2023, las exportaciones agregadas se estabilizan a medida que se normalizan las condiciones del comercio global. Durante esta fase, reaparecen importaciones limitadas hacia Estados Unidos tras la Licencia General 41 de la OFAC, tal como se refleja en la Figura 4. Este punto de inflexión es de carácter regulatorio y no impulsado por el mercado, lo que indica una reentrada condicionada gobernada por regímenes de licencias, más que una reversión de las sanciones.
El Cuadro 1 amplía el análisis más allá del petróleo crudo al mapear las exportaciones de PDVSA a través de las clasificaciones del Sistema Armonizado (HS) y de las Grandes Categorías Económicas (BEC) en 2024.
Cuadro 1. Exportaciones de Venezuela por categoría del Sistema Armonizado (HS) y destino, 2012 y 2024. US$ a precios corrientes; ordenadas en forma descendente según el valor de exportación en 2024.
Categoría de bienes | Código HS | Destino | Exportaciones 2012 (US$) | Exportaciones 2024 (US$) |
Primarios | HS 27 – Petróleo crudo | EE. UU. | 38 005 859 039 | 6 009 354 781 |
BRICS | 26 557 280 499 | 3 033 224 127 | ||
UE | 4 620 620 428 | 1 661 622 709 | ||
Industriales | HS 29 – Químicos | BRICS | 90 600 875 | 215 343 758 |
UE | 272 232 387 | 163 499 994 | ||
EE. UU. | 382 587 747 | 53 891 309 | ||
HS 31 – Fertilizantes | BRICS | 42 492 654 | 184 638 464 | |
UE | 1 453 485 | 1 658 538 | ||
EE. UU. | 107 586 136 | 0 | ||
HS 39 – Plásticos | EE. UU. | 3 153 323 | 2 654 687 | |
BRICS | 2 919 907 | 1 834 502 | ||
UE | 759 318 | 102 379 | ||
HS 40 – Caucho | BRICS | 5 153 536 | 200 482 | |
UE | 308 495 | 76 408 | ||
EE. UU. | 820 484 | 11 978 |
Fuente: Elaboración propia con base en datos de UN Comtrade.
Notas: 1. Los valores se expresan en dólares estadounidenses corrientes. 2. BRICS incluye a China e India para el período analizado.
3. La tabla está ordenada por el valor de exportación en 2024 para resaltar la reestructuración posterior a las sanciones.
Estados Unidos concentra las importaciones en bienes primarios (HS 27), mientras que los destinos BRICS dominan las categorías industriales —incluidos productos químicos (HS 29), fertilizantes (HS 31) y caucho (HS 40)— y la Unión Europea permanece como un mercado secundario. Esta configuración indica que las sanciones y los cambios en los mercados energéticos han reconfigurado las cadenas de suministro venezolanas a través de los grupos de productos, y no únicamente entre destinos.
Evidencia de micrologística: submuestra de conocimientos de embarque (BoL)
Para complementar las estadísticas comerciales agregadas, los datos de BoL capturan resultados a nivel de embarque bajo regímenes de licencias. La submuestra incluye 231 envíos de PDVSA–PetroPiar hacia Estados Unidos durante 2023–2025, en comparación con el período previo a las sanciones (2016–2019).
BoL – Condición 1: contracción del volumen con anclaje físico continuo
La frecuencia de los envíos y la diversidad de compradores disminuyen de manera pronunciada tras las sanciones. No obstante, el crudo venezolano continúa ingresando a Estados Unidos a través de un número limitado de centros de refinación. Cinco puertos —Pascagoula, New Orleans, Wilmington, Freeport y Port Arthur— concentran aproximadamente el 85 % de las llegadas, lo que indica una contracción sin una salida logística completa.
BoL – Condición 2: desviación intramercado mediante concentración de compradores
Antes de 2019, aproximadamente 260 compradores participaban en las importaciones de crudo venezolano. En 2023–2025, solo 27 compradores permanecen activos, con más del 80 % del volumen de los embarques concentrado en entidades vinculadas a Chevron y filiales de Repsol. Solo cuatro compradores persisten en ambos períodos, todos ellos dentro del grupo corporativo de Chevron.
BoL – Condición 3: quiebre estructural entre regímenes diversificados y bajo licencia
La transición de una estructura de compradores diversificada (2016–2019) a una configuración altamente concentrada y dependiente de licencias (2023–2025) se alinea con los congelamientos de activos de 2019, la pérdida de acceso general al mercado para las refinerías estadounidenses y la introducción de regímenes de licencias selectivas que culminan en la Licencia General 41. La permanencia de la salida de compradores entre períodos indica un filtrado estructural más que una disrupción pandémica temporal. Los embarques están dominados por los crudos Boscan, Merey 16 y Special Hamaca Blend, que son técnicamente compatibles con refinerías estadounidenses configuradas para procesar petróleo pesado y extrapesado. Esta compatibilidad explica la persistencia de la integración de aguas abajo bajo regímenes de licencias y refuerza la interpretación de las sanciones como mecanismos que regulan la participación dentro de las cadenas de suministro, más que como instrumentos que las desmantelan.
Cooperación relacionada con los BRICS
Más allá de los flujos comerciales observables, Venezuela mantiene una cooperación sostenida con socios relacionados con los BRICS en los ámbitos de la energía, las finanzas y la infraestructura. China consolida su papel como el principal destino del crudo durante el período de sanciones, respaldado por acuerdos de suministro de largo plazo, mecanismos de prefinanciamiento y adaptaciones logísticas. India permanece como un mercado secundario importante, particularmente durante períodos de mayor restricción por parte de Estados Unidos.
La participación de Rusia se extiende más allá de los volúmenes comerciales hacia la inversión aguas arriba, el financiamiento y la cooperación tecnológica. Rosneft proporcionó anticipos de financiamiento por varios miles de millones de dólares antes de 2019 y participó en empresas mixtas que respaldaron la continuidad operativa de PDVSA. Aunque algunas posiciones fueron posteriormente ajustadas debido a la exposición a sanciones secundarias, persisten los vínculos institucionales en energía, logística y tecnología aplicada.
En el plano financiero, Venezuela depende cada vez más de mecanismos no occidentales, incluidos arreglos bilaterales de compensación, financiamiento respaldado por petróleo y canales de pago alternativos. Estas formas de cooperación no necesariamente se reflejan como una expansión comercial inmediata, pero configuran el entorno institucional dentro del cual se produce la desviación del comercio y una recuperación parcial.
Discusión
Este artículo planteó tres preguntas sobre cómo las arquitecturas de sanciones configuran la desviación del comercio, cuándo la vinculación relacionada con los BRICS adquiere consecuencias económicas y cómo las cadenas de valor y de suministro se reestructuran. Los casos muestran que el principal poder explicativo reside menos en las “sanciones” como condición genérica que en el diseño institucional a través del cual las sanciones reorganizan el acceso a los mercados, el financiamiento y la logística.
En primer lugar, las arquitecturas de sanciones moldean la desviación del comercio a través de su alcance y su forma regulatoria. Los regímenes integrales, de tipo embargo, tienden a fijar la exclusión y a convertir la elección de destinos en una restricción estructural, mientras que las medidas focalizadas, basadas en designaciones, elevan principalmente los costos de cumplimiento y la incertidumbre, dejando intactos los corredores comerciales centrales. Entre estos polos, las sanciones sectoriales combinadas con regímenes de licencias generan resultados híbridos: pueden inducir reorientación y, al mismo tiempo, permitir continuidad selectiva y reingreso parcial. La implicación es que la arquitectura de las sanciones —y no solo su severidad— estructura el conjunto factible de opciones comerciales y la trayectoria temporal del ajuste.
En segundo lugar, la vinculación relacionada con los BRICS se traduce en una reorientación comercial observable bajo condiciones específicas de alcance: cuando el acceso a los mercados occidentales se ve materialmente restringido (por prohibiciones, financiamiento o riesgos de cumplimiento), cuando los socios de los BRICS ofrecen alternativas funcionales utilizables (canales de liquidación, compradores, logística o financiamiento) y cuando las características sectoriales hacen operativamente viable la redirección. Cuando estas condiciones no coinciden, la vinculación con los BRICS puede seguir siendo relevante, pero principalmente como cobertura institucional, posicionamiento diplomático o construcción de capacidades de largo plazo, más que como redirección comercial inmediata. Esto replantea los vínculos relacionados con los BRICS como un menú de articulaciones funcionales cuyos efectos económicos dependen de la intensidad de las restricciones y del encaje sectorial.
En tercer lugar, la evidencia respalda tratar a las cadenas globales de valor y de suministro como la “superficie” institucional sobre la cual operan las sanciones. Las sanciones no solo bloquean flujos; también moldean qué actores pueden transar, qué nodos permanecen accesibles y qué formas de intermediación se vuelven decisivas. En estas condiciones, la desviación se comprende mejor como una reasignación de la conectividad —entre compradores, rutas e intermediarios en cumplimiento— que como un simple cambio de destino. Esto explica por qué presiones geopolíticas comparables pueden producir respuestas comerciales marcadamente distintas entre casos con estructuras de cadena y entornos de cumplimiento diferentes.
En conjunto, la discusión responde a las tres preguntas al situar la desviación del comercio en la intersección entre la arquitectura de las sanciones, las alternativas funcionales y la gobernanza de las cadenas. Estos mecanismos motivan las implicaciones teóricas que se desarrollan a continuación.
Implicaciones para la teoría
Este artículo busca contribuir a tres vertientes interrelacionadas de la literatura: las teorías del regionalismo y la cooperación Sur–Sur, la literatura sobre sanciones y desviación del comercio, y el campo emergente de la geopolítica del comercio y las cadenas de suministro. Al situar a cuatro economías latinoamericanas en el contexto de la expansión de los BRICS+ y de los regímenes contemporáneos de sanciones, el análisis refina los marcos teóricos existentes, en lugar de limitarse a extenderlos a nuevos casos empíricos.
En primer lugar, los hallazgos fortalecen el Nuevo Regionalismo Estratégico (NRE) como un marco para interpretar a los BRICS+ y la inserción diferenciada de América Latina en un orden multipolar emergente. El NRE concibe el regionalismo no como un proceso lineal de liberalización comercial, sino como una configuración disputada y multinivel a través de la cual Estados y empresas renegocian el acceso al financiamiento, la tecnología, la infraestructura y los mercados bajo condiciones de restricción geopolítica. Las trayectorias contrastantes de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela muestran que los BRICS+ funcionan menos como un bloque unificado que como un mecanismo regional estratificado que habilita formas diversas de inserción. La membresía formal, la reorientación Sur–Sur de largo plazo, el realineamiento infraestructural y diplomático, y la integración mediada funcionalmente bajo exclusión institucional coexisten dentro de un mismo proyecto regional. Esta evidencia respalda la conceptualización del regionalismo como un espectro de posiciones institucionales y funcionales, más que como una distinción binaria entre miembros y no miembros.
En segundo lugar, el artículo avanza la teoría de la desviación del comercio bajo sanciones al ir más allá de definiciones estáticas que tratan la desviación como una redirección discreta de exportaciones desde mercados sancionadores hacia mercados no sancionadores. La evidencia comparativa muestra que, bajo regímenes de sanciones prolongados y heterogéneos, la desviación del comercio opera como un proceso modelado por el diseño de las sanciones, su alcance legal y la mediación institucional, más que como una respuesta uniforme del mercado. Los cuatro casos ilustran un espectro estructurado de resultados coherente con la sección de Discusión: desviación del comercio estructuralmente consolidada bajo sanciones integrales (Cuba); realineamiento geopolítico sin desviación comercial agregada bajo sanciones basadas en designaciones (Nicaragua); desviación del comercio contingente e impulsada por recursos bajo ruptura política y competencia estratégica (Bolivia); y desviación del comercio inducida por sanciones combinada con reingreso condicionado y regulado al mercado bajo regímenes de licencias (Venezuela). Esta formulación desplaza la atención analítica de comparaciones de volúmenes comerciales antes–después hacia la secuenciación temporal de los instrumentos de sanciones, las restricciones de acceso a los mercados y las respuestas adaptativas del comercio y de las cadenas de suministro, aclarando cómo la desviación puede consolidarse, retrasarse, ser parcial o reversible según la arquitectura de las sanciones.
En tercer lugar, la integración de datos comerciales HS y BEC con micro evidencia de BoL contribuye a la literatura sobre cadenas de suministro al conceptualizar las sanciones como una fuerza estructurante de la geografía de las cadenas, más que como un choque externo. Si bien el análisis comparativo se apoya en datos comerciales agregados para identificar patrones de reorientación entre casos, la micro evidencia específica de Venezuela demuestra cómo las estructuras de propiedad, los nodos logísticos y los arreglos de licenciamiento condicionan qué flujos comerciales son permitidos, redirigidos o restringidos. Este enfoque subraya que las cadenas globales de valor y de suministro operan como infraestructuras geopolíticas en las que las relaciones de poder se materializan a través de puertos, refinerías, entidades corporativas y exenciones regulatorias. Estos hallazgos cuestionan las visiones de comercio a distancia y las nociones tecnocráticas de resiliencia de las cadenas de suministro, destacando en su lugar la disputa política incrustada en la gobernanza de las cadenas.
En conjunto, estas contribuciones también dialogan con perspectivas descoloniales y de inspiración dependentista al mostrar cómo las sanciones reproducen jerarquías en el acceso al financiamiento, la tecnología y los mercados, al tiempo que generan incentivos para que los actores del Sur persigan formas alternativas de coordinación regional e interregional. El concepto de una geopolítica del comercio y de las cadenas sintetiza este planteamiento al tratar las sanciones, la desviación del comercio y la alineación funcional selectiva como mecanismos centrales a través de los cuales se desarrollan las luchas contemporáneas por la soberanía y el desarrollo en el Sur Global.
Conclusión
Este estudio muestra que la vinculación de América Latina con canales relacionados con los BRICS bajo sanciones se explica mejor como un ajuste diferenciado dentro de sistemas comerciales restringidos, y no como una trayectoria única de sustitución de bloques. A través de los casos analizados, la arquitectura de las sanciones configura el espacio de respuestas comerciales factibles; los vínculos relacionados con los BRICS adquieren relevancia económica cuando ofrecen alternativas operativas bajo restricciones vinculantes; y la conectividad de las cadenas de suministro media la forma en que las restricciones se traducen en resultados observados.
Para la formulación de políticas y la investigación, la agenda clave consiste en identificar qué canales funcionales —logística, financiamiento e intermediación en cumplimiento— convierten la alineación geopolítica en opciones económicas duraderas, y bajo qué condiciones sectoriales e institucionales esos canales pueden escalarse. Trabajos futuros pueden poner a prueba estos mecanismos en sectores adicionales y con datos micrologísticos ampliados para evaluar su generalización más allá de las cadenas centradas en la energía.
Comprender estos procesos requiere desplazar la atención analítica desde los bloques y acuerdos hacia las infraestructuras a través de las cuales se ejerce el poder. Este artículo contribuye a la literatura sobre los BRICS al trasladar el análisis de la integración a nivel de bloque hacia la inserción geopolítica mediada por las cadenas de suministro. Al poner en primer plano la geopolítica del comercio y de las cadenas, este artículo ofrece un marco para interpretar cómo se configuran la soberanía, las estrategias de desarrollo y la multipolaridad.
Apéndice Material suplementario
Métodos y datos: reorientación del comercio y análisis de cadenas de suministro bajo sanciones
Este material suplementario presenta el protocolo metodológico completo y los procedimientos de construcción de datos que sustentan el análisis empírico. Su objetivo es garantizar la transparencia y la replicabilidad, y complementa la descripción metodológica concisa presentada en el texto principal.
Fuentes de datos y marcos de clasificación
El análisis empírico integra estadísticas de comercio internacional con microdatos de conocimientos de embarque (Bills of Lading, BoL) a nivel de envío para examinar la reorientación del comercio inducida por sanciones y la reestructuración de las cadenas de suministro. El enfoque metodológico se centra en los componentes estructurales de las cadenas de valor y de suministro, lo que permite observar directamente cómo las sanciones reconfiguran los flujos comerciales a lo largo de las etapas de extracción, transporte, procesamiento y comercialización.
Los datos de comercio internacional se obtienen principalmente de UN Comtrade y se complementan con estadísticas de la UNCTAD cuando existen vacíos de información para economías sancionadas. Los flujos comerciales se clasifican utilizando dos sistemas internacionales estandarizados. El Sistema Armonizado (HS), estandarizado a seis dígitos por la Organización Mundial de Aduanas, se utiliza para identificar los productos comercializados y asegurar la comparabilidad entre países. La clasificación de Grandes Categorías Económicas (BEC), desarrollada por las Naciones Unidas, agrupa los productos según su uso económico —bienes primarios, bienes intermedios y bienes finales—, lo que permite diferenciar entre posiciones aguas arriba y aguas abajo dentro de las cadenas globales de valor.
Los datos de BoL se obtienen de la base de datos ImportKey y proporcionan información a nivel de envío, incluyendo códigos HS, identidades de exportadores e importadores, puertos de carga y descarga, descripciones de la carga, características del transporte, identificadores de las embarcaciones y fechas de los envíos. El uso combinado de datos HS, BEC y BoL permite el rastreo sistemático de los flujos comerciales dentro de las redes internacionales de producción tanto a frecuencias anuales como mensuales.
Una discusión exhaustiva de los fundamentos teóricos de este enfoque se presenta en Aponte-García, Álvarez y Álvarez (2024). Las secciones siguientes describen los pasos operativos aplicados en este estudio.
Procedimiento analítico secuencial
El análisis sigue un procedimiento fijo, secuencial y replicable, aplicado de manera consistente en todos los casos y sectores examinados.
Paso 1. Selección de productos
Los productos se seleccionan sobre la base de clasificaciones nacionales e internacionales validadas, con énfasis en el petróleo y los productos derivados del petróleo. La selección se apoya en las definiciones oficiales de productos del HS y en su relevancia sectorial bajo sanciones.
Paso 2. Identificación del comercio específico por producto
Para cada producto seleccionado, los flujos comerciales se identifican utilizando los códigos HS correspondientes dentro de sus cadenas de valor y de suministro pertinentes, asegurando la consistencia entre países reportantes y años.
Paso 3. Construcción de una base de datos integrada
Se construye una base de datos integrada utilizando datos de comercio internacional codificados en HS para los años seleccionados. Los datos se armonizan para garantizar la comparabilidad entre fuentes y regímenes de reporte.
Paso 4. Organización geográfica de los flujos comerciales
Los datos comerciales se organizan por país y región para identificar cambios direccionales a lo largo de las cadenas de valor globales y regionales.
Paso 5. Clasificación de las cadenas
Los registros de comercio y de envíos se clasifican de acuerdo con componentes predefinidos de las cadenas de valor y de suministro derivados de la Lista Conjunta, que mapea las etapas desde la extracción hasta la comercialización y el uso final.
Paso 6. Análisis conjunto de datos comerciales y de BoL
Las estadísticas comerciales agregadas se analizan conjuntamente con los microdatos de BoL para vincular los patrones de reorientación a nivel macro con las rutas de envío, los puertos y la participación corporativa a nivel de embarque.
Paso 7. Clasificación por uso económico
Los flujos comerciales se clasifican utilizando las categorías BEC para distinguir bienes primarios, insumos intermedios y bienes finales.
Paso 8. Posicionamiento en la cadena
Los productos se posicionan dentro de las cadenas de valor regionales y globales para identificar destinos alternativos de exportación, fuentes de suministro y cambios en los roles funcionales bajo sanciones.
Paso 9. Examen a nivel de firmas
Se utiliza una submuestra de BoL para identificar la participación de las firmas en diferentes segmentos de la cadena de suministro, incluidos exportadores, compradores, refinadores y nodos logísticos.
Paso 10. Interpretación integrada
Los resultados se sintetizan a través de los conjuntos de datos y los niveles analíticos para evaluar cómo las sanciones gobiernan el acceso al comercio, el enrutamiento y la participación dentro de las cadenas de suministro.
Construcción de la submuestra de conocimientos de embarque (Venezuela)
Para complementar el análisis del comercio basado en HS y BEC, se construyó un archivo de microdatos de conocimientos de embarque (BoL) utilizando la base de datos ImportKey. El conjunto de datos de trabajo contiene 2,249 registros de envíos que cubren las exportaciones de petróleo venezolano desde diciembre de 2015 hasta junio de 2025.
El análisis se centra en las exportaciones de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y de su empresa mixta PetroPiar S.A., una empresa conjunta que opera en la Faja Petrolífera del Orinoco y es propiedad compartida de PDVSA (70 por ciento) y Chevron (30 por ciento). PetroPiar constituye un nodo estructuralmente central que vincula las operaciones petroleras estatales de Venezuela con la participación corporativa extranjera a lo largo de las etapas de extracción, transporte y procesamiento.
Tras filtrar por identidad del exportador, 2,017 registros corresponden a envíos en los que PDVSA o PetroPiar aparecen como proveedor. De este universo, se seleccionó una submuestra no discrecional de 231 envíos para el período enero de 2023–abril de 2025, correspondiente a la fase de intensificación de las sanciones y de los regímenes de licencias reguladas.
Se aplicaron conjuntamente dos criterios de selección. Primero, el comprador es una entidad vinculada a Chevron o una empresa comercializadora o refinadora de Repsol. Segundo, el puerto de descarga se localiza en los Estados Unidos.
Para cada envío, el conjunto de datos registra la fecha de llegada, el proveedor, el comprador, la descripción de la carga, el tipo y volumen de crudo, el peso del envío, los puertos de carga y descarga, el nombre y la bandera del buque, y los identificadores del envío. Se calcularon distribuciones de frecuencia para los puertos de descarga, las firmas compradoras, los tipos de carga y la temporalidad de los envíos, con el fin de garantizar la transparencia y la replicabilidad.
Limitaciones metodológicas
Aunque el método se basa en clasificaciones HS y BEC estandarizadas y reproducibles, se aplican varias restricciones estructurales de los datos. Los vacíos de reporte en UN Comtrade requieren el uso de estadísticas espejo para algunas economías sancionadas, mientras que los datos de conocimientos de embarque (BoL) proporcionan información logística detallada sin valoración monetaria.
En consecuencia, el análisis enfatiza el cambio direccional, el peso relativo de los mercados, el filtrado institucional y la reestructuración de las cadenas de suministro, en lugar de estimaciones basadas en precios o en efectos de bienestar. A pesar de estas limitaciones, la integración de estadísticas de comercio internacional con microdatos de conocimientos de embarque ofrece un marco empírico sólido para identificar cómo operan las sanciones a través del acceso al comercio, el enrutamiento y la participación dentro de las cadenas de valor globales y regionales, más que mediante el cese absoluto del comercio.





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