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La Geopolítica de los Microprocesadores

Escalada del uso de la fuerza en el Caribe:
¿Son los ataques a pequeñas embarcaciones en la región legales de acuerdo con el derecho internacional?

Dr. Gerardo González Núñez

Economista y catedrático

Instituto Caribeño para el Estudio de la Política Internacional (ICEPI)


Una de las fuentes que otorga poder global o regional ha sido, tradicionalmente, el dominio en la extracción y exportación del petróleo. A partir del siglo XXI, ese poder se ha diversificado para incluir la producción de los microprocesadores, conocidos comúnmente como “microchips”. Controlar su diseño, fabricación o suministro de los microprocesadores significa tener cuotas de control en la inteligencia artificial, la defensa, las telecomunicaciones y la economía digital. Identificar cuáles son los países que lideran este sector nos permite trazar el mapa del poder tecnológico y geopolítico contemporáneo.

El microprocesador es el corazón de cualquier dispositivo electrónico moderno, desde computadoras hasta teléfonos inteligentes. Es un circuito integrado que funciona como el "cerebro" de un sistema informático, ejecutando instrucciones y realizando cálculos para que el dispositivo funcione. Conocido también como CPU (Unidad Central de Procesamiento), está compuesto por millones de transistores diminutos que trabajan juntos para realizar cálculos complejos o análisis de información en fracciones de segundo.


La producción y distribución de microprocesadores ocurre mediante una cadena global, donde participan, en forma de eslabones, países y compañías diversas en algunas de las diferentes fases que integran el proceso, a saber: extracción y elaboración de la materia prima (minerales), diseño y fabricación de los microprocesadores. En el trazado del mapa de la cadena mundial de producción y distribución de los microprocesadores, comenzaremos por los países proveedores de las materias primas más estratégicas para su elaboración.


Mineral Litio

Es un recurso clave, no solo para los microprocesadores, sino también para la fabricación de baterías. En términos geopolíticos, el litio se ha convertido en el “nuevo petróleo” del siglo XXI, crucial para la transición energética y la autonomía tecnológica.


Bolivia: El Estado boliviano tiene reservas estimadas en 23 millones de toneladas, constituyendo la mayor del mundo, pero su explotación comercial es limitada por la falta de infraestructura y de tecnología. Los principales inversionistas son empresas de China, Rusia y Alemania.

Argentina: El Estado argentino cuenta con la segunda reserva mundial de 21 millones de toneladas. En el año 2024 se convirtió en el segundo exportador del mundo, empatado así con Chile. Los principales inversionistas son empresas de China, Estados Unidos, Corea del Sur y Australia.

Chile: El país andino tiene reservas estimadas en 11 millones de toneladas. Es el segundo productor del mundo.

Australia: La nación austral tiene reservas estimadas en 8 millones de toneladas. Es el primer productor mundial y exporta gran parte de su producción hacia China.

China: Las reservas del gigante asiático son estimadas en 7 millones de toneladas. China controla toda la cadena de valor del litio, desde su extracción, refinación hasta la fabricación de baterías.

Estados Unidos: La nación estadounidense tiene reservas estimadas en 7 millones de toneladas. No las ha explotado extensamente, dependiendo así de la importación china.

Zimbabue: El país africano cuenta con reservas estimadas en 3 millones de toneladas. Es la principal fuente de litio de África y cuenta con gran presencia de empresas chinas.


Mineral galio

El galio es otro de los minerales estratégicos en la industria de los microprocesadores, paneles solares, y radares de defensa. A diferencia de otros minerales, el galio no se extrae directamente, sino que se obtiene como subproducto del procesamiento de la bauxita (aluminio) y del zinc.


China: Es el mayor productor mundial con el 90% de la producción. Exporta a mercados como el de Japón, Europa y Estados Unidos.

Alemania: La explotación y extracción del recurso en la nación germana represente entre el 2% y 3% de la producción global. Su producción se especializa en galio secundario, elemento que se obtiene a partir de chatarra electrónica. El mercado principal con el que comercia el mineral es la Unión Europea.

Japón: La producción en el Estado nipón garantiza entre el 1% y el 2% de la producción mundial. Al igual que Alemania, su producción se especializa en el galio secundario.

Rusia, Kazajistán, Corea del Sur y Francia: Estos países son agrupados como “productores menores”, representando menos del 1% de la producción mundial. Su producción de galio va más dirigida a sus respectivos mercados domésticos.


Mineral cobalto

El cobalto es uno de los minerales más críticos del siglo XXI, esencial para baterías de vehículos eléctricos, aeronáutica, microchips, y superaleaciones de alta resistencia.


República Democrática del Congo: El Estado centroafricano domina el mercado mundial con una producción anual de alrededor de 170,000 toneladas, equivalente al 70% mundial. La mayor parte de las minas congoleñas son operadas por empresas privadas chinas.

Indonesia: Este país del Sudeste Asiático es el segundo mayor productor a nivel mundial con 15,000 toneladas, cifra equivalente al 7% de la oferta global. En los últimos años ha sido un productor en rápido ascenso.

Rusia: La Federación de Rusia produce 8,000 toneladas anuales, el equivalente al 4% de la producción mundial. Sin embargo, se ha visto afectada por las sanciones impuestas a raíz de su agresión a Ucrania.

Australia, Filipinas y Cuba: En consideraciones combinadas, estos tres Estados cubren el 6% de la demanda global, con producciones que van entre las 3,000 a las 6,000 toneladas anuales.

Canadá, Madagascar, Zambia y Marruecos: Entre los cuatro Estados productores se garantiza el 4% de la demanda global del recurso mineral, con producciones que van entre las 2,000 a las 2,800 toneladas anuales.


Mineral silicio

El silicio es el mineral base para los circuitos impresos, en donde se ensamblan los diminutos transistores. El principal productor y exportador es China, que garantiza el 60% de la demanda global. Otros productores y exportadores son Noruega, Brasil, Estados Unidos y Francia. Para culminar el trazado del mapa geopolítico del control de la producción y distribución de los microprocesadores, identificaremos los líderes en el diseño y fabricación de estos.


En los años 90, Estados Unidos y Europa occidental dominaban cada fase de la cadena de valor de los microprocesadores, pero el fin de la Guerra Fría y el inicio de la globalización marcaron el comienzo del declive del dominio norteamericano y europeo en esta industria, una de las más críticas y estratégicas de la actualidad.


Estados Unidos y Europa se mantienen dominando la fase de diseño y patentes de los microprocesadores con el 74% y el 20% respectivamente. En la aportación de maquinarias para la producción de estos componentes electrónicos, Estados Unidos continúa como líder (por estrecho margen) con un 41%. Los cambios dramáticos se han dado en las fases de suministros de materiales y fabricación. Mientras que en 1990 cerca de un 80% de la fabricación global de microchips se concentraba en Europa y Estados Unidos, ahora este conglomerado de países garantiza solamente el 20% de la producción mundial. El nuevo líder en la fabricación de microprocesadores es Taiwán quien cuenta con el 55% del total mundial. Le sigue Corea del Sur con el 20% y China con el 10%. En total, Asia domina más del 85% de las cadenas de montaje y el 75% de la aportación de materiales.


Estas cifras reflejan, a su vez, el complejo esquema industrial que se ha construido en torno al mercado de los microchips, donde la diversificación geográfica en la producción, propiciada por la globalización, convive con fuertes tendencias de concentración empresarial en algunas de las fases de la cadena de valor: empresas como Intel y NVDIA (Estados Unidos) acaparan las patentes, el diseño y el suministro de maquinaria, pero no cuentan con plantas para fabricar de forma eficiente los microprocesadores. Para ello, subcontratan esta fase a empresas de Taiwán y otras de Asia que les garantizan un producto final de calidad al menor costo posible.


Resumiendo: el ciclo de producción de microchips se compone de cinco fases interdependientes, cada una de las cuales dominada por distinto países y regiones:



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